Ya es tarde pero no importa, creo que tengo tiempo para un café, total, Guillermo siempre llega tarde también. A ver con qué nos sale hoy. Lo de ayer fue una pendejada. En fin, bien me dice Jorge que la culpa también la tengo yo por creer que algún día va a cambiar. Hoy sí le pido a María el teléfono de su psicóloga. —¡Estúpido! Es increíble cómo maneja la gente en esta ciudad. Como si anduvieran solos. Pendejos. —Hola, buenos días, ¿tienes lugar adentro? Gracias. Me puedes ir llevando un americano grande. No, sin azúcar y sin leche. Sí. Gracias. Pago al salir, ¿verdad? Está bien este café, no sé por qué nunca había entrado. Bueno, sí sé por qué. ¿Cuándo nos irán a pagar? ¿Mañana o hasta el lunes? Ojalá mañana. Se ven ricos esos chilaquiles. No, pero no, porque no puedo gastar tanto. ¿Tendrán pan? Seguro sí, ¿no? Ash, ¿y ahora quién será? Ah, Guillermo… Ya lo sabía. Sumando pendejadas. Parece que no duerme. ¿No tendrá ganas de pasar tiempo con sus hijos? Ni siquiera voy a abrir el mensaje. Que se espere. ¿Jorge ya habrá llegado al trabajo? Pero si le escribo Guillermo va a ver que estoy en línea. Mejor me espero. O igual le marco. –Sí, gracias. ¿Oye tienes pan dulce? ¿Qué tienes? Un panqué está bien. Gracias. Qué rico está este café. No sé por qué nunca había entrado. Le voy a decir a Jorge que vengamos un día. Y después podemos pasarnos al cine o ya de menos caminar por Reforma. El otro día lo sentí raro. No, pero dije que ya no le daría más vueltas a eso. Tiene razón María al decirme que nada más me lastimo. Pero es que no sé cómo no hacerlo. Jaja, este meme está bueno. –Sí, gracias. Qué horrible, pobre gente, ¿pero sí será cierto eso de la guerra? No entiendo nada. Este pendejo otra vez. ¡Ya, Guillermo, ya! Ya nos quedó claro que no tienes vida. ¿Así serán todos los jefes? Bueno, el de María está peor, creo. No sé cómo a Jorge le va tan bien siempre. A ver si ahora en diciembre sí cambio de cel. Bueno pero con los regalos de Navidad quién sabe. Y sí quiero regalarle a Miguel la chamarra que vimos el otro día. Creo que sí me voy a pedir los chilaquiles, sí tengo hambre. Ya si nos pagan hasta el lunes el fin no salgo. Le digo a Jorge que nada más vayamos a caminar jaja. O que él invite y luego invito yo. Estúpido Jorge también, ¿qué le cuesta ser claro? Pero bueno, María tiene razón. –¡Disculpa! Mmm… Nada más porque está rico el café, si no ya me hubiera ido. –Sí, gracias.¿Te encargo unos chilaquiles? Qué guapo es este hombre. –Verdes, por favor. Sin crema. Con pollo está bien. Ya, si Jorge no se decide a final de año, ¡bye! Me entrego a la soltería jaja. ¿Por qué será tan difícil? ¿Y si le escribo a María de una vez? Nada más que no me acuerdo dónde me dijo que está su psicóloga. Creo que en San Jerónimo. ¿Hará Zoom? –Sí, gracias. ¡Dios! ¡Qué guapo es este hombre! ¿Qué hará de mesero? –Oye,, ¿te puedo encargar un poco más de queso? ¿Se puede? ¿Sí? ¡Gracias! ¿Cómo te llamas? Gracias, Roberto. ¿Te puedo decir Beto? Gracias. ¿Por qué le dije eso? ¿Beto? Tan bonito que suena Roberto. ¡Gobiérnate, Daniela! Huele delicioso. Sí tenía hambre. Qué bueno que entré aquí. Yo creo que Jorge ya llegó al trabajo. A ver si me llama. Está riquísimo… Sí le voy a decir a Jorge que vengamos. Y que él pague jaja… Esta perra otra vez presumiendo los viajes con su novio. Sí, sí, ya nos dimos cuenta de que te sacaste la lotería. –¿Sí? ¡Hola, Guillermo! ¿Cómo estás? Sí, voy un poco tarde… Sí, no sé qué pasó. El tráfico, ya sabes, pero ya estoy a unos quince minutos máximo. Sí, el reporte ya está, nada más me falta agregarle unos datos de estos últimos días. Pues sí, crecimos, en comparación con el mes pasado las ventas van mejor. Sí. Sí. Sí. No, todavía no tanto, pero sí hubo crecimiento. Sí. En cuanto llegue a la oficina te lo envío. Sí. Ya está avanzando, espero que no tarde mucho más. Sí, disculpa, un imprevisto. Sí. Bye. Estúpido. –¡¿Disculpa?! No puede ser. Estúpido Guillermo. –¡Disculpa! Sí, perdón, es que tengo un poco de prisa. Perdón, Sí. ¿Me podrías poner esto para llevar? Sí. Si se puede también el jugo, por favor. Sí, no te preocupes, el pan me lo llevo así en la mano. Sí, de veras. Gracias, Beto. ¿Sí te gusta que te digan Beto? Jaja, sí. Ok. Tienes razón. Mejor Roberto. Gracias, Roberto. ¡Y justo ahora se te ocurre escribir! Ahora te esperas tú también.
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