Descomposturas / Breve elogio neurótico (S2)

Para algunos neuróticos es difícil aceptar que las cosas simplemente se descomponen. Llega un día en que el coche no anda, la licuadora humea, el reloj despertador emite un ruido sordo ahí donde tendría que despertar a toda la cuadra.

Y por cosas me refiero a las de todos los días. Y por ciertos neuróticos, a aquellos que justamente renuevan su neurosis también todos los días a través de esas pequeñas cosas.

Las “simple cosas”, dice una canción de Mercedes Sosa, y Borges tiene también un poema sobre las cosas también así, de título simple.

Mucha poesía, mucha literatura, ¿pero qué hace uno cuando el día cambia de pronto tan diametralmente sólo porque la computadora no quiso encender? Y cuando digo «uno» quiero decir, por supuesto, uno-neurótico.

¿Por qué quién no recibiría una descompostura como el alegre incidente que llegó para dar un vuelco en la rutina y mostrar que hay mundo y vida más allá de las acciones mecánicas del quehacer cotidiano? ¿Quién no le daría la bienvenida en tanto lo inesperado es una rendija que permite atisbar lo nuevo, lo desconocido, lo inédito, ¡aun la aventura!? ¿Quién no vería en la falla –máxime en esta época en que vivimos, tan presta a la moral y los “aprendizajes”– la oportunidad de obtener una lección extendida por nada más y nada menos que ¡la existencia-en-sí!, que en su infinita y ubicua sabiduría te ha tomado a ti, precisamente a ti, ínfimo punto de este vasto universo, para enseñarte eso que tenías que aprender exactamente hoy que necesitabas el coche, o la lavadora o el televisor para, quién sabe, darte cuenta de que la idea de necesidad es ya en la práctica bastante cuestionable, que si lo consideramos desde cierta perspectiva lo cierto es que necesitamos nada o muy poco, que la vida continúa incluso (o sobre todo) sin toda esa multitud de objetos, aparatos, invenciones, máquinas, tecnologías y demás artilugios que supuestamente nos facilitan la vida pero que, visto así, pareciera que más bien nos la han complicado? ¿Quién no daría las gracias por que las descomposturas ocurran?

No un neurótico, sin duda. O no ciertos neuróticos.

Deja un comentario